domingo, 13 de octubre de 2013

Seminario y documento sobre el papel de la UE en un mundo cambiante y las tensiones con los países emergentes


La Asamblea General del FMI celebrada esta semana ha vuelto a poner de manifiesto las tensiones entre las economías emergentes y las potencias desarrolladas  (EEUU y la UE) por el reparto del peso de unos y otros en las Instituciones Financieras Internacionales. La presión de los emergentes para alcanzar más cuotas de poder debe llevar a los países europeos a una reflexión  acerca de su representación en las organizaciones internacionales y de la atribución  a la UE de un mayor papel para representar a sus Estados miembros en los foros globales.
En este contexto, hemos organizado, junto a la Fundación Friedrich Ebert Stitfung" el seminario sobre "Los retos del Unión Europea ante un mundo cambiante".

He tenido la oportunidad de publicar, junto a María Pallares, un documento marco en inglés bajo el título  "The EU's challenges in a changing world" (Los retos de la UE en un mundo cambiante) que sirvió para lanzar el debate entre los participantes.

El programa del acto y el documento pueden encontrarse en el siguiente link:

http://www.falternativas.org/opex/actividades/seminarios/jornada-sobre-los-retos-del-union-europea-ante-un-mundo-cambiante-fundacion-alternativas-friedrich-ebert-19307

viernes, 13 de septiembre de 2013

Mi artículo en El País sobre último G20 y fiscalidad de las multinacionales

El G20 de Rusia ha vuelto a entrar en el tema de los paraísos fiscales, pero esta vez desde una perspectiva novedosa. Se centra en el problema de la planificación fiscal agresiva de ciertas multinacionales, que logran pagar facturas fiscales mínimas gracias a su arte de sacar partido de las deficiencias del sistema.

Último G20 y fiscalidad de las multinacionales

domingo, 1 de septiembre de 2013

El G20 y la lucha contra los paraísos fiscales

A unos días del G20 de San Petesburgo, en el que uno de los temas principales va ser la lucha contra la evasión y la elusión fiscal, comparto dos documentos en inglés en los que hablo de los avances y retrocesos del G20 y de la UE en la materia. Esperemos que esta nueva cumbre de jefes de Estado y de Gobierno aborde de manera decidida esta espinosa cuestión.

- The fight against tax havens and tax evasion.  Progress since the London G20 summit and challeges ahead.

- Little progress achieved in the G20 fight against tax evasión (co-autor)

http://www.falternativas.org/opex/actividades/paraisos-fiscales-g-20-y-ue-16894





























 
 

 

sábado, 3 de agosto de 2013

Entrevista en Radio France International "UE: fraude fiscal, ¿el vaso medio lleno?"

A un mes del inicio del G20 de Rusia, cuelgo esta entrevista que me hicieron en Radio France International (RFI) sobre uno de los temas clave que se van a tratar en la cumbre de septiembre: la evasión y la elusión fiscal de los grupos multinacionales

http://www.falternativas.org/prensa/multimedia/ue-fraude-fiscal-el-vaso-medio-lleno-entrevista-a-jose-luis-escario-en-rfi

martes, 25 de junio de 2013

Un pacto por Europa

El año pasado organizamos unas jornadas para debatir si era posible que PP y PSOE se pusieran de acuerdo en los temas principales que configuran la política europea. En el siguiente link podéis ver un resumen del acto, en el que participaron diputados, eurodiputados, representantes sindicales, académicos etc... y un texto que escribí para lanzar el debate.

http://www.falternativas.org/opex/documentos/seminarios-y-jornadas/espana-ante-el-nuevo-ciclo-europeo-construyendo-una-politica-de-estado

Las jornadas se celebraron antes y después del Consejo Europeo de junio de 2012. Por desgracia, la mayoría de los acuerdos adoptados en esa cumbre  (unión bancaria, pacto por el crecimiento, etc...) han encontrado grandes obstáculos en su aplicación, especialmente debido a la resistencia opuesta por Alemania. Esperemos que la situación cambie durante  el Consejo Europeo de 27 y 28 de junio.

Esta vez, al menos, las Cortes han aprobado previamente una Proposición No de Ley (PNL) conocida bajo el nombre de Pacto por Europa, que ha contado con el apoyo de gran parte de los grupos políticos (representan más del 90% del arco parlamentario). Ello va a permitir que la delegación española acuda a la cumbre europea con una posición reforzada y coordinada con los ejecutivos de otros países del Sur de Europa. Es importante que una política de Estado como es la política ante la UE tenga en nuestro país una cierta continuidad y estabilidad, tal y como ocurre en otros grandes Estados europeos

viernes, 21 de junio de 2013

El último G-8 y el dinero oculto ¿El principio del camino hacia una mayor transparencia?

La cumbre del G8 de Irlanda del Norte concluyó el martes con una declaración de los líderes de los países miembros de este foro con diez puntos destinados a combatir la evasión fiscal y el blanqueo de dinero. Este acontecimiento forma parte de un nuevo ciclo que ya se inició en Consejo Europeo de mayo y que va a continuar en el G20 de septiembre de Rusia.
Las recientes fugas de información bancaria (offshore leaks) y “escándalos fiscales” relativos a ministros, deportistas, empresarios y otras celebridades han colocado otra vez el tema de la evasión fiscal en lo más alto de la agenda internacional. Esperemos que esta vez los líderes mundiales se vean obligados a abandonar la tradicional retórica política en esta materia y acuerden medidas concretas para paliar un fenómeno que priva a los Estados de ingentes cantidades de dinero. Por otro lado, en una época de austeridad y de subida de impuestos a los ciudadanos y a las pymes, se vuelve cada vez más intolerable que ciertas corporaciones multinacionales estén pagando facturas fiscales minúsculas, en proporción a su capacidad económica. Y ello, muchas veces, sin la necesidad de infringir ninguna ley. Simplemente se limitan a sacar “el máximo partido” de las lagunas existentes en la legislación nacional e internacional para trasladar sus beneficios a aquéllas jurisdicciones con fiscalidad baja o nula (paraísos fiscales). En este sentido, es importante que el G8 haya reconocido que la “planificación fiscal agresiva” practicada por ciertas empresas es un problema muy grave. La reciente reprobación de Apple en el Senado de los EEUU por pagar un ínfimo 0,05 % de impuesto de sociedades (las pymes pagan entorno al 30%), gracias a una utilización cuando menos cuestionable de sus filiales en Irlanda, es una muestra de que los gobiernos no están dispuestos a tolerar por mucho tiempo este tipo de prácticas abusivas. Sin embargo, para que el problema se resuelva eficazmente es necesaria una mejor adaptación y coordinación de los sistemas fiscales, así como la aprobación de normas con carácter transnacional. En este sentido, la UE prevé adoptar antes de finales de año la revisión de la Directiva sobre empresas matrices y filiales. Sería también importante desbloquear una propuesta de la Comisión Europea para armonizar la base imponible del impuesto de sociedades en la UE (la llamada BICCIS). Con ella se establecería un régimen único y consolidado para calcular el impuesto que pagan los grupos multinacionales que operan en territorio comunitario. Una vez calculado el beneficio neto que cobra el grupo en la UE, éste se distribuiría entre los Estados miembros en función de una fórmula basada no tanto en la contabilidad corporativa cuanto en la actividad real de la misma (activos del grupo, mano de obra y volumen de ventas). En cualquier caso, una mayor transparencia exige que las empresas presenten públicamente una información financiera desglosada, al menos país por país, y no por zonas geográficas más amplias, tal y como se expresa claramente en el comunicado salido del G8.
Otra medida que facilita enormemente la tarea de las administraciones fiscales para detectar los posibles casos de fraude es la implantación generalizada de un sistema de intercambio automático de información bancaria entre Administraciones. Tanto el último Consejo Europeo (22-5-2013) como el reciente G8, consagran este intercambio automático  como el estándar global de transparencia en la materia, en sustitución del sistema de intercambio de información previo requerimiento, mucho menos eficaz. La OCDE parece que también va a seguir el mismo camino, impulsada por lo acordado en las últimas reuniones del G20.
A este respecto, hay que destacar el hecho de que el último G8 haya servido de foro de concertación de las voluntades de EEUU y de los países europeos participantes en esta materia. En EEUU entró en vigor el pasado mes de enero la ley FATCA, que ha elevado los estándares de transparencia requeridos a los bancos extranjeros que acogen cuentas y productos financieros americanos. La UE, por su parte, hace tiempo que aplica Directiva sobre la Fiscalidad del Ahorro (STD, por sus siglas en inglés), portadora desde 2005 de un sistema de intercambio automático de información, aunque con alcance limitado. Efectivamente, el ámbito de aplicación de la STD se limita a las personas físicas y a los ingresos provenientes de los intereses del ahorro, y además contiene un régimen excepcional que exime a ciertos países de las obligaciones de intercambio fiscal. En este sentido, el último Consejo Europeo estableció un calendario para revisar la STD antes de finales de año, y colmar así dichas lagunas, aunque para ello habrá que vencer la feroz resistencia de Austria y Luxemburgo. Estos países han declarado que sólo darán un paso adelante si la Comisión Europea acuerda similares estándares de transparencia con los otros paraísos fiscales europeos, como Suiza. En 2015 se espera someter a intercambio automático de información a los principales tipos de ingresos, además de los intereses del ahorro, gracias a la aplicación total de la Directiva de Cooperación Administrativa.
Una vez que la UE supere sus obstáculos internos y alcance el nivel de transparencia y efectividad de la legislación norteamericana, el siguiente reto es que estos dos grandes bloques económicos contribuyan a extender este nuevo clima de cooperación fiscal a otros países. Es esta una inquietud que aparece claramente recogida en el comunicado final del G8. Pero ello sólo será posible en la práctica si se diseña un marco automático y multilateral de cooperación fiscal con alcance global. El último G20 de Los Cabos señaló que el Convenio de la OCDE y del Consejo de Europa sobre Asistencia  en Materia Tributaria podría ser el acuerdo multilateral de referencia. Asimismo,  la OCDE está actualmente diseñando un sistema de intercambio automático basado en la FATCA americana, que cuenta con el apoyo de 17 países europeos y de la mayoría de los BRICS (Brasil, Rusia, India y China), y también podría convertirse en el modelo a seguir a escala mundial.
Menos satisfactorio ha sido, sin embargo, el avance del G8 para afrontar uno de los últimos reductos de la opacidad fiscal: la creación de empresas tapadera, fundaciones y fiducias con dueños invisibles cuyo objeto no es otro sino el de ocultar al fisco la identidad del beneficiario real de los bienes y activos corporativos. Los datos son también aquí escalofriantes. En ciertos territorios, como Liechtenstein, Islas Vírgenes e Islas Caimán existen más empresas que personas. En las Islas Mauricio 9 personas administran 1.550 sociedades. Según la ONG americana Global Financial Integrity, “las firmas fantasma” (aquellas que no tienen ninguna actividad real en el territorio) costaron a los países en desarrollo 750 millones de euros en 2010. El problema es que en gran parte de países no se requiere a los propietarios de las sociedades pantalla desvelar su identidad. Esta situación les permite trasladar sus beneficios de una jurisdicción a otra con el fin de reducir su factura fiscal.  Dichas estructuras jurídicas opacas se utilizan para lavar el dinero del crimen organizado, evadir impuestos, financiar anónimamente  a los partidos políticos, entre otras cosas. La mejor medida para solucionar este problema, planteada por David Cameron pero no recogida en el acuerdo final del G8, es la confección de registros públicos, con información relativa a los beneficiarios reales de empresas y accesibles a cualquier interesado. El proceso de revisión de la directiva antiblanqueo, prevista para finales de año, es una gran ocasión para introducir este requisito. Sólo así se permitirá  a las autoridades fiscales detectar quién es el verdadero beneficiario de cada compañía.
En resumen, la declaración del G8 respalda los primeros pasos dados por la UE en mayo hacia un acuerdo más concreto y efectivo en materia de transparencia y de lucha contra la evasión y elusión fiscales. Los ciudadanos merecen que, por fin, sus expectativas no se vean defraudadas en este aspecto tan grave para países como España, que sufren una caída estrepitosa de sus ingresos fiscales. No se pueden exigir grandes esfuerzos a los trabajadores y a las pymes y, a la vez, ser permisivo con los contribuyentes más poderosos.
 

martes, 18 de junio de 2013

Mi artículo en ESGLOBAL: La lucha contra el fraude fiscal ¿Es por fin una prioridad en la agenda internacional?




Es una novedad significativa que el tema del fraude fiscal se trate al máximo nivel del escalafón comunitario. El presidente Van Rompuy decidió incluirlo en la agenda del reciente Consejo Europeo Extraordinario celebrado el 22 de mayo, probablemente influido por los últimos escándalos fiscales e informaciones filtradas referidas a grandes empresarios, ministros y otras celebridades.
Aunque se haya echado en falta la adopción de medidas concretas, en los últimos G20 los líderes mundiales han reiterado que las dimensiones adquiridas por el fraude fiscal amenaza ya la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y detrae de los Estados ingentes sumas de dinero. En la UE, la persistente crisis de deuda soberana y la sostenibilidad del Estado de bienestar están directamente vinculados a un desplome preocupante de la recaudación fiscal y, muy especialmente, del impuesto de sociedades. Se trata de algo difícilmente aceptable por los ciudadanos en una situación como la actual de consolidación fiscal y de gran dificultad para generar crecimiento y empleo.
Los datos son escalofriantes. La Comisión Europea estima que el fraude fiscal en la UE asciende al billón de euros anual. Esta suma representa el PIB de España, quinta economía europea y siete años del presupuesto comunitario. A escala global, las estimaciones también son muy considerables. Un informe de Tax Justice Network  de julio 2012 cifra en 21 billones de dólares la cantidad que se esconde en paraísos fiscales, es decir, el PIB de EE UU y Japón juntos. En España se calcula que el fraude fiscal es sensiblemente superior a la media europea, representando entre un 20% y un 25% del PIB nacional.

“Los Estados pueden afrontar por sí solos el fraude fiscal”


No del todo. Parece claro que la magnitud del problema exige la adopción de medidas nacionales, europeas e internacionales. En primer lugar, cada país es responsable del fortalecimiento de su sistema y administración fiscales.
En el ámbito comunitario, es preciso señalar que la fiscalidad es una competencia eminentemente nacional y que la UE ha tenido hasta ahora un papel subsidiario. La intervención comunitaria se justifica cuando las medidas o prácticas fiscales de los Estados crean distorsiones en el funcionamiento del Mercado interior (al afectar, por ejemplo, a las decisiones de inversión en un país). Pero la toma de decisiones en este campo se rige generalmente por el principio de unanimidad, lo cual dificulta enormemente el que se den pasos adelante. Y aún existe una gran heterogeneidad entre los sistemas fiscales de los Estados miembros. Es más, la competencia fiscal entre los mismos se ha acrecentado con las adhesiones de los Países del Este, caracterizados por tener una presión fiscal considerablemente menor a la media comunitaria. Aunque quizá el caso de competencia fiscal más señalado últimamente sea el de Irlanda, sede de un alto número de multinacionales gracias, en gran parte, a su reducido tipo de impuesto de sociedades, del 12,5%. En los otros países de nuestro entorno dicho tipo gira en alrededor del 30%, aunque en muchos casos el tipo nominal es muy superior el “tipo efectivo”, esto es, el resultante de aplicar las deducciones y bonificaciones fiscales de ciertas empresas. A este respecto, según datos de la OCDE, el tipo efectivo medio pagado por las multinacionales es del 5%, mientras que el de las pymes es del 30%, hecho que otorga una enorme ventaja competitiva a las primeras.

“Hacia la desaparición del secreto bancario y de los paraísos fiscales en Europa”

Mucho por hacer. El reciente Consejo Europeo, a pesar de no haber tomado decisiones concretas, ha establecido un calendario para futuras reformas. La línea de reforma más destacada es seguramente la generalización en la UE del sistema de intercambio automático de información bancaria. Hoy en día, el estándar global de intercambio de información se fundamenta en un mucho menos eficaz sistema bilateral y previo requerimiento, aún preconizado por la OCDE. Bilateral porque la cooperación se instrumenta a través de acuerdos de doble imposición o de tratados de intercambio de información entre dos jurisdicciones. Desde 2009 se han firmado unos 1000 acuerdos bilaterales. Sin embargo, este tipo de acuerdos no siempre consiguen repatriar el dinero al país de origen. Frecuentemente, los evasores simplemente trasladan su dinero a otros paraísos fiscales menos cooperativos.
La otra carencia del sistema de intercambio más generalizado es que funciona normalmente previo requerimiento. Es decir, la Administración interesada debe probar que la información que solicita es “previsiblemente relevante” para una investigación concreta. Los paraísos fiscales se escudan a menudo en tecnicismos para denegar el acceso a dicha información.
Por ello, es importante subrayar que la UE es pionera en la implantación de un sistema alternativo de carácter multilateral y automático. Efectivamente, la Directiva de la Fiscalidad del Ahorro (STD, en sus siglas en inglés) entró en vigor en 2005 y aplica dicho sistema en lo que se refiere a los intereses del ahorro de las personas físicas, aunque todavía con alcance limitado. Ha habido que esperar hasta el último Consejo Europeo para vencer la feroz resistencia de Austria y Luxemburgo, que han aceptado renunciar a un régimen excepcional que les exime aún de intercambiar automáticamente los datos bancarios. Ambos países han cedido pero con una reserva inquietante: que la UE acuerde similares estándares de transparencia con Suiza, San Marino, Mónaco, Liechtenstein y Andorra. Otro paso relevante es que el Consejo ha mostrado su voluntad de agilizar la aplicación de la Directiva de Cooperación Administrativa, con el fin de que el sistema automático de intercambio de información se generalice a los principales tipos de ingresos (además de los intereses del ahorro) antes de 2015.

“Poniendo coto a la ocultación de la identidad de los beneficiarios reales”
 
Paso a paso. Es esperanzador que el Consejo también se pronunciara en favor de acabar con uno de los últimos reductos de la opacidad en materia fiscal: la ocultación de la identidad de los beneficiarios reales de bienes y activos. Es práctica muy habitual el que se abuse de sociedades, fundaciones y otro tipo de estructuras como las fiducias (trusts) con fines de evasión fiscal. En algunos territorios, como en las Islas Caimán, el número de sociedades casi dobla el de habitantes. Dichas sociedades, que carecen de toda actividad real, se constituyen muy fácilmente, requiriendo unas condiciones de identificación mínimas. Se trata, pues, de estructuras intermedias que hacen prácticamente imposible el acceso efectivo a la información. De cara al exterior, únicamente aparece una persona o empresa pantalla que no es la que realmente dispone y disfruta de los activos. En este sentido, el Consejo Europeo ha decidido la revisión de la tercera Directiva antiblanqueo antes de fin de año para terminar con el secreto relativo a los propietarios reales. Los siguientes pasos en este campo deberían extender estos mismos requisitos, más allá de las prácticas de blanqueo de capitales, a todo el ámbito del fraude fiscal y que la información relevante sobre los beneficiarios reales aparezca en un registro público.

“El gran problema de la elusión fiscal de las multinacionales”

Una tarea pendiente. Otro campo que también se ha vuelto prioritario, tanto para los líderes europeos como mundiales, es el de la elusión fiscal. Ciertas multinacionales utilizan sus estructuras grupales para trasladar, sin infringir ninguna ley, los beneficios a aquellas filiales sitas en jurisdicciones de menor fiscalidad. El Senado estadounidense  ha tomado recientemente a Apple como caso paradigmático de las muy extendidas prácticas de “planificación fiscal agresiva”, que llevan a algunas empresas a pagar facturas fiscales ridículas en proporción a su capacidad económica.
En el ámbito de la UE se prevé para finales de año la revisión de la Directiva sobre empresas matrices y filiales, aunque sigue estancada otra directiva que establece una armonización de la base imponible del impuesto de sociedades en la UE, piedra angular para acabar con las prácticas nocivas de ingeniería contable. La OCDE, por su parte, presentará en julio ante el G20 un plan de acción para mitigar los efectos devastadores de la referida “optimización fiscal”.

“La UE como precursora de la transparencia fiscal en los foros internacionales”

Quizá. Ante las próximas citas del G8 (junio 2013) y del G20 (septiembre 2013), es fundamental que la UE presente una posición unificada, y en coordinación con la OCDE. Ambas organizaciones, tienen el peso suficiente para consagrar el intercambio automático de información como el nuevo estándar global aplicable. El clima se presenta favorable para ello. El último G20 hizo un llamamiento a todas las jurisdicciones para que adopten el sistema automático. Al otro lado del Atlántico, EEUU ha elevado los estándares de transparencia requeridos a los bancos extranjeros que acogen cuentas y productos financieros americanos (Ley FATCA). Diecisiete Estados miembros de la UE acaban de comprometerse a elaborar un proyecto piloto para establecer entre ellos requisitos similares a los exigidos por la FATCA. A escala global, parece claro que el Convenio de la OCDE y el Consejo de Europa sobre Asistencia Administrativa en Materia Tributaria lleva camino de convertirse en el acuerdo multilateral y automático de referencia que garantice globalmente la transparencia fiscal.
Es imperativo que los gobiernos y foros multilaterales adapten las normas de fiscalidad internacional a los nuevos retos de nuestro tiempo. Sólo así se podrá transmitir a los ciudadanos la idea de que nuestros sistemas fiscales siguen siendo eficaces y justos en el contexto de la globalización.



Publicado en http://www.esglobal.org/depende-la-lucha-contra-el-fraude-fiscal